Al matar a sus hijas quería hacer sufrir a su esposo: policía

    processing...

    BOLETÍN DE NOTICIAS

    HOUSTON - Chisty Sheats, la mujer que mató a sus dos hijas a balazos en el área de Katy, quería que su esposo sufriera.

    Así lo reveló el jefe alfuacil del Condado Fort Bend, Troy Nehls, tras el interrogatorio al que fue sometido Jason Sheats el martes en la noche.

    El hombre, así mismo, les dijo a las autoridades que ella sufría problemas mentales y que había sido admitida en una clínica en tres oportunidades tras fallidos intentos de suicidio.

    El alguacil aseguró que -basado en el testimonio del esposo- Sheats intentó -también- castigar a su hija de 22 años por ver a su prometido con quien se iba a casar.

    De acuerdo con los investigadores, la mujer preparó una reunión el pasado viernes en su casa con Taylor y Madison, al igual que con su esposo, y allí decidió dispararles a sus propias hijas con un revólver calibre 38.

    El hombre dijo que su esposa -de 42 años- tuvo suficiente tiempo para dispararle a él, pero no lo hizo, por lo que concluyó que ella lo quería hacer sufrir con la muerte de sus hijas.

    Jason pensaba que en dicha reunión, la mujer les iba a anunciar a sus hijas que sus padres se iban a divorciar, según el alguacil.

    El esposo sobreviviente reveló que su mujer tomaba medicinas para la depresión e igualmente visitaba a un terapeuta.

    Igualmente le contó a las autoridades que ella empezó a tener crisis desde el año 2012 cuando murieron su padre y su abuelo.

    Este martes se dieron a conocer las llamadas al 911 hechas por las hijas de la pareja y por un vecino que presenció el ataque desde su casa.  

    En la primera llamada se escucha a una de las víctimas mortales llamar al 911 en medio de gritos donde pide que no le dispare a su hermana. “Perdóname, lo siento, por favor no le apuntes a ella”, dijo. Segundos después se escuchó un disparo. Esa llamada fue hecha por Madison.

    La segunda llamada, de tan solo 24 segundos, deja ver el llanto y desespero de Taylor, quien no alcanzó a tener ningún intercambio con la persona que atendía al otro lado de la línea.

    La tercera llamada fue hecha por un vecino y durante ocho minutos este describe la macabra escena que se vivía en este tranquilo barrio al oeste de Houston.

    “Necesitamos una ambulancia, creo que hay dos personas baleadas...hay una mujer con un arma...y está en la calle ahora” le comentó este a la persona que recibió la llamada al 911, quien acto seguido le preguntó por la raza de la atacante. “Es blanca...y luce un vestido de color púrpura”, le respondió el vecino con desespero.

    Tras describir la la apariencia fìsica de Christy, el vecino relata al 911 que había “dos mujeres tiradas en la mitad de la calle, un hombre está tratando de ayudar, pero la mujer está encima de una de ellas con una pistola en la mano”.

    Para ese momento, según la llamada, Taylor Y Madison estaban aún vivas, pero algo estaba a punto de suceder.

    “Está tratando de dispararle otra vez, está encima de una de ellas, pero parece que se quedó sin balas y por eso entró a la casa”, relató desesperadamente el vecino al 911.

    Segundos después, este se refirió al hombre que intentaba ayudar a las víctimas. “Parece que ella le está gritando...oh no, le volvió a disparar a una de ellas, esta vez por detrás”.

    En medio de la confusión, el vecino dijo que vio correr a la mujer por la calle y que escuchó disparos. “Ella se disparó, la que estaba disparando”, relató nuevamente al 911 al revelar que la mujer estaba tendida en el suelo sin moverse, justo en el momento en que esta fue derribada por las balas de los alguaciles al hacer caso omiso a la orden de soltar la pistola.

    Además de las llamadas se habían conocido nuevos detalles de este crimen que ha conmocionado a la ciudad de Houston. La madre que le disparó fatalmente a sus dos hijas en la fiesta del cumpleaños de su esposo, había tenido problemas en su casa y fue despedida de su trabajo más de un año atrás, según contó uno de sus antiguos compañeros de labor a NBC News. "Fue despedida porque faltaba mucho al trabajo", contó John Hollis, dueño del establecimiento.

    La mujer había trabajado como recepcionista en una empresa donde se remueven tatuajes, pero que solo estuvo allí entre enero y mayo de 2015. También se supo que estaba separada de su marido y que vivía sola, mientras que el esposo y las dos hijas compartían otro departamento.

    Además de las llamadas, se supo que Christy Sheats habría pedido una reunión familiar justo antes de abrir fuego contra ellas.

    En un comunicado, la oficina del alguacil del condado Fort Bend señaló que el viernes pasado la madre reunió a sus hijas, de nombre Taylor y Madison, y a su esposo Jason, en la sala de la casa. Además, se supo también que la policía había visitado la residencia en 14 ocasiones desde el 2012.

    “Durante la conversación, Christy Sheats levantó el arma y le disparó a las dos muchachas”, indica la comunicación. Aún se desconoce los motivos que la impulsaron a cometer el crimen.