Todo tiene su lugar

Mantener el orden en la cocina favorece la limpieza

Todo tiene su lugar
Por EFE 19 de febrero de 2015

Mantener el orden en la cocina favorece la limpieza. Un arsenal de accesorios le ayudan a conseguir que todo permanezca en su sitio.

Lograr cocinas prácticas y funcionales no es cuestión de espacio es cuestión de orden y de aprovechar al máximo las posibilidades de cada lugar. Por dentro y por fuera un sinfín de elementos colocan cada cosa en su sitio casi por inercia.

La resistencia y durabilidad de los cajones es fundamental para que rieles y bisagras no se resientan de manera que los accesorios del interior puedan acoplarse a la perfección.

Los cajones giratorios son especialmente cómodos para las esquinas de difícil acceso e incluyen baldas móviles también, para que solo la necesaria en cada ocasión sea la que gire.

Las ollas y cazuelas maxi deben tener un lugar apropiado en amplios y profundos cajones en los que incluso se puede incorporar la tapa para que no se encuentre desperdigada en otro lugar.

El almacenaje fuera de los armarios no tiene porqué convertirse en un estorbo. Barras imantadas o con colgadores donde dejar que se deslicen espumaderas, cazos y sartenes, una cuchara de madera o el escurridor son un acierto en todo tipo de espacios, especialmente en los pequeños.

Los botes de cristal transparente le permitirán conocer al primer golpe de vista su contenido. Garbanzos, lentejas, azúcar, arroz o pasta son los alimentos más habituales en este tipo de continentes.

Los botelleros son un elemento imprescindible para los amantes de los buenos caldos. Además de atractivos y de diseños vanguardistas, en metal o madera, forman parte de la decoración al intercalar vinos tintos, rosados y blancos. Todo un acierto si se utilizan en la cocina o en un lugar de acceso.

La engorrosa pero necesaria tabla de planchar no siempre encuentra un lugar propicio. La firma sueca Ikea la camufla en un magnífico juego de subterfugio en el que un cajón, en apariencia común, nos facilita la tarea y en el que con un pequeño juego de muñeca desaparece sin tener que hacer ejercicios malabares para cerrar patas.

Poliéster, metacrilato, plástico y aluminio son algunos de los materiales más utilizados. Para todo hay hueco, solo tiene que encontrarlo.