Accidente

A marchas forzadas laboran en la zona del colapso del metro mexicano: buscan a nueve

Peritos tratan de identificar las causas del accidente que causó al menos 25 muertes.

Telemundo

CIUDAD DE MÉXICO - Los fierros retorcidos, el concreto despedazado y los rieles colgando, no dejan olvidar la desgracia que ocurrió en una zona popular de Ciudad de México.

Mucho menos a todos aquellos como Diana, a quien el destino puso en el lugar y momento precisos para que ayudara a las víctimas.

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“Pues toda la gente estaba tirada, apilada”, relata Diana Araim, una de los héroes anónimos que ayudaron la noche del lunes y madrugada del martes.

Sin que las piernas le puedan dejar de temblar al momento de contarlo, la joven recuerda que iba saliendo de trabajar en un café, cruzó la calle y llegó la tragedia.

"Escuchamos cómo crujió y volteamos a ver rápido, y ya cuando volteamos salió el chispazo y cayó a la mitad", describe Diana.

En medio de la nube de polvo, relata, muchas personas como ella corrieron hacia donde se oían los gritos de auxilio. "Unos agarraron piedras y otros con macetas, como le digo no pudimos hacer casi nada, porque todos estaban apilados abajo".

Minutos después, a los esfuerzos de ciudadanos, se unieron las manos de los expertos, como Yoshua Urbano, paramédico del grupo Cóndor.

Familias mexicanas estás destrozadas por la muerte de quienes viajaban en el tren que colapsó.

"Se veía por pura gravedad, la gente cayó encima de otra y de otra y se veían manos en los cristales, como escena de terror, gente gritando, estaba muy impactante", describe el paramédico.

El joven y sus compañeros del grupo Cóndor se concentraron en una zona que tres días después permanece intacta.

Hasta ahora no ha podido ser removida una parte de la estructura que se colapsó, aparentemente solo hay un carro que quedo debajo, pero los cuerpos de rescate permanecen atentos ante lo que pudieran encontrar.

Y precisamente sacar al conductor de ese vehículo se volvió la prioridad del parámedico de 16 años de edad.

"Cortamos la puerta, el asiento, intentamos cortar más la estructura para intentar salvar a la víctima pero al desplazarse la estructura fue imposible el rescate", lamenta.

El brigadista dice que llevará siempre como una cicatriz el recuerdo de esa vida que se perdió, pero al igual que los demás voluntarios tiene consuelo en saber que muchos otros hoy están contando cómo volvieron a nacer.

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