Little L.A.: el refugio de los mexicanos deportados

El inglés y el español se mezclan en un barrio capitalino que acoge a quienes expulsó EEUU.

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    Un barrio mexicano reúne lo mejor de dos mundos

    Little L.A. es un lugar en pleno corazón mexicano, donde los deportados de Estados Unidos se reúnen.

    (Publicado miércoles 11 de abril de 2018)

    En pleno corazon de la ciudad, a los pies del lugar que representa la libertad de la que gozan los mexicanos, han encontrado el cobijo y el consuelo que les negaron del otro lado de la frontera.

    Verónica Ramírez forma parte de la comunidad conocida como "El pequeño Los Ángeles" y se unió a ellos luego de que llegó a México, como muchos otros migrantes, deportada de Estados Unidos, sin nada más que un costal de tristeza, melancolía y miedo.

    "Me recibieron muy bien, me sentí apapachada por todo el grupo, me sentí protegida de alguna forma, el decirme no pasa nada, aquí estás bien", afirma Ramírez.

    Israel Concha es creador de este concepto. Luego de vivir 34 años en Texas, lo regresaron a su tierra natal, y en el camino se dio cuenta del sufrimiento que viven sus compatriotas tanto allá como acá.

    "No te quieren ahí porque eres indocumentado, pero al llegar al país que te vio nacer aquí tampoco te identificas con el sistema o también eres discriminado de cierta manera", comparte Israel Concha, creador de la fundación New Comienzos.

    Por ello dedica sus días a impulsas a otros a dejar atrás su pesadilla y perseguir el sueño que México les ofrece.

    En todas las calles cercanas al Monumento a la Revolución se mueven los integrantes de esta comunidad, porque aquí encontraron un lugar en donde vivir, en donde trabajar y sobre todo la ayuda de quienes, como ellos, han vivido esta experiencia.

    Los habitantes de este barrio que tienen en promedio entre 20 y 40 años han abierto negocios en el área y la dan empleo a los que viven en la misma situación, porque no es fácil encontrara trabajo, dice Javier, quien ni siquiera sabe si es de aquí o de allá.

    "Yo sé que soy mexicano, pero sé que hay algo que nos distingue entre uno que se crió allá y uno de aquí", argumenta Javier Hernández, quien fue deportado.

    Pero en Little L.A. las diferencias no existen, porque tal vez no conocían este país, pero la sangre mexicana corre por las venas de todos ellos.