Violencia contra periodistas repunta en la era de Peña

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    Gobierno de Peña Nieto, de los más violentos contra los periodistas

    Un informe reveló que desde que comenzó el sexenio de Enrique Peña Nieto, cada año ha crecido de forma alarmante la violencia contra la prensa.

    (Publicado martes 20 de marzo de 2018)

    Los recuerdos de las tragedias y dolor que han provocado los asesinatos y agresiones contra periodistas no dejan olvidar la situación bajo la que este gremio vive en México.

    "Tan solo en el 2017 hubo 12 muertos y 507 agresiones, la mayor cantidad en los últimos 10 años", dice Ana Ruelas, directora regional de Artículo 19 para México y Centroamérica.

    Según el informe “Democracia simulada, nada que aplaudir”, este sexenio ha sido el peor en la historia moderna de México para quienes dedican su vida a informar.

    La organización Artículo 19 cuantificó hasta hoy 1,986 agresiones y 41 asesinatos.

    Según el reporte presentado el martes, el 48% de las agresiones contra comunicadores han sido por parte de funcionarios públicos y solo un 8% se ha comprobado que han sido callados por integrentes de grupos criminales.

    En el mapa elaborado por los defensores de los periodistas, la Ciudad de México encabeza el índice de ataques y homicidios, seguido de Veracruz y Coahuila.

    Y se confirma que prácticamente en ningún estado de la república están a salvo los periodistas.

    "Constantemente estamos recibiendo amenazas de otra índole, inclusive cumplidas", asegura la periodista Ernestina McDonald.

    Como cientos de sus compañeros, esta reportera vive día a día lo que pasa a lo largo y ancho del país.

    Investigan, graban y escriben con miedo, porque la inseguridad los amenaza en cada momento, pero también, dice esta activista, quien debería de defenderlos se ha convertido en el peor enemigo.

    "No es casualidad que maten al que investiga, al que defiende los derechos humanos; si matas al mensajero estás enviando un claro mensaje", afirma Ruelas.

    Y la violencia hacia ellos, dice el reporte, va más allá de lo físico, porque además enfrentan la censura, el control a través de la publicidad oficial y la amenaza de perder el trabajo si se tocan los intereses prohibidos.