Búsqueda contrarreloj: llamadas no venían de submarino

La Armada Argentina sigue buscando la nave con 44 tripulantes a bordo.

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    La Armada Argentina sigue la búsqueda de la nave desaparecida hace casi una semana. (Published martes 21 de noviembre de 2017)

    Los sonidos que detectaron unas sondas en las profundidades del Atlántico Sur no provienen del submarino argentino que lleva cinco días desaparecido, informó el lunes la Armada, lo que frustró la renovada esperanza entre los familiares de los 44 miembros de la tripulación.

    El portavoz de la Armada, Enrique Balbi, dijo a la prensa que los expertos analizaron el “ruido” y determinaron que posiblemente era “biológico”. Dijo que los sonidos no provienen del golpeteo de herramientas contra el casco del submarino, como reportaron previamente algunos medios de comunicación.

    Buscan submarino desaparecido

    Buscan submarino desaparecido

    La Armada Argentina no puede confirmar si las llamadas provinieron de la nave, perdida en el Atlántico sur.

    (Publicado lunes 20 de noviembre de 2017)

    “Esa esperanza todos la tenemos, y desafortunadamente por confiar en fuentes no confiables”, dijo Balbi. “Porque algunas fuentes estaban diciendo que eran golpes de casco con señal de morse”.

    El ruido fue captado por dos barcos de la Armada argentina a unas 220 millasde las costas de Argentina, y a una profundidad de unas 650 pies. La Marina de Estados Unidos envió un avión P-8 Poseidon para ayudar en los esfuerzos por aislar a la fuente de los sonidos.

    El submarino ARA San Juan desapareció el miércoles mientras se desplazaba desde el puerto sureño de Ushuaia a la ciudad costera de Mar del Plata. Más de una decena de navíos y aeronaves internacionales participan en la búsqueda, que ha sido obstaculizada por mal tiempo que ha generado olas de hasta 20 pies de altura.

    En la primera confirmación de que hubo un problema técnico, un oficial de la Armada argentina dijo horas antes que el submarino reportó una falla en las baterías el miércoles y regresaba a la base cuando desapareció.

    En un principio se pensaba que breves llamadas satelitales el fin de semana indicaban que la tripulación intentaba reestablecer el contacto, lo que desató emotivos festejos de familiares y funcionarios. Pero Balbi dijo horas antes el lunes que las siete señales satelitales de baja frecuencia fueron analizadas y que no corresponden al submarino.

    Aunque la tripulación del navío de manufactura alemana y propulsión diésel-eléctrica tiene suficiente comida, oxígeno y combustible para sobrevivir unos 90 días en la superficie del mar, cuenta apenas con suficiente oxígeno para siete días si su nave permanece sumergida, dijo Balbi.

    En el Vaticano, el papa Francisco, nacido en Argentina, declaró que está elevando sus “fervientes oraciones” para que la tripulación esté a salvo.

    La Marina de Estados Unidos ordenó que su Comando de Rescate Submarino, con sede en San Diego, se traslade a Argentina para apoyar en la búsqueda del navío. El comando cuenta con un vehículo de operación remota y embarcaciones capaces de rescatar a personas de submarinos hundidos.

    Entre los países que prometieron respaldo se encuentran Chile, Uruguay, Perú, Brasil y Gran Bretaña, que envió un buque de exploración polar, el HMS Protector.

    Algunos familiares de la tripulación recurrieron a las redes sociales para pedir apoyo.

    “Recen por favor para que mi esposo Fernando Santilli regrese a casa”, escribió Jesica Gopar en Twitter. “Está en el submarino San Juan”.

    El submarino debía llegar el lunes a la base de Mar del Plata, a unos 400 kilómetros (250 millas) al sudeste de Buenos Aires. El presidente argentino Mauricio Macri se reunió con familiares de la tripulación, que ansiosamente esperan conocer la suerte de sus seres queridos.

    “Podemos inventar mil películas con finales felices y finales tristes pero la realidad es que van pasando los días y no saber nada de nada, te mata”, le dijo a la AP Carlos Mendoza, hermano de uno de los oficiales en el submarino, Fernando Ariel Mendoza.

    “Cada minuto que pasa es oxígeno que vale oro”, agregó.