¿Alguna vez te preguntaste qué alimentos consumieron Jesús y sus discípulos en la última cena? Curiosamente, aquel dia en aquella mesa hubo más alimentos, todos parte de la tradición hebrea, según abc.es

  Pan y vino se transformaron almíquicamente en cuerpo y sangre de Cristo, instituyéndose así la Eucaristía, sacramento fundamental de la Iglesia Católica.    La reunión, que dio paso al comienzo de la Pasión y Muerte de Cristo, se celebró al atardecer del "primer día de los ácimos", esto es, el primero de la semana en que debía comerse pan hecho sin levadura en la masa o ácimo, según los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas).   En la fiesta más importante de la tradición hebrea, el Pésaj, el pueblo judío recuerda su salida y liberación de Egipto, y el pan que se emplea en ella es ácimo, pues en la huida o "éxodo", los israelitas no tuvieron tiempo de hacerlo con levadura. Por eso, esta festividad se es considerada por muchos la "Pascua Judía".   Además, la hostia que emplea la Iglesia Católica en la celebración de la Eucaristía es pan ácimo de harina de trigo, y tiene origen en la "matzá" que emplean los judíos en la celebración del Pésaj.   Y junto con el pan, en aquella mesa hubo vino, que pasó a ser su propia sangre, que va a ser derramada por todos, para "el perdón de los pecados".    Sin duda, la imagen del vino era una de mucha importancia entonces: «Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento mío que no da fruto lo corta; y todo el que da fruto lo poda, para que dé más todavía», dijo Jesucristo a sus discípulos (Juan 15:1 y 2).   Otro de los alimentos en La Última Cena fue el cordero pascual.   La Cena de Pascua de ese "primer día de los ácimos" consistía en comer este animal recién sacrificado de acuerdo con los ritos propios de esta festividad judía.    No se debe olvidar que, tal y como refleja la Santa Biblia, en la Palestina de entonces el pastoreo y consumo de cordero era una actividad económica y social común. Además, este animal se ha convertido en uno de los símbolos más populares del cristianismo.    Después de la Cena, Jesucristo, o "Cordero de Dios", sería sacrificado para salvar la humanidad entera.   También, sobre la mesa en la que se celebró la Última Cena pudo haber sal, un importante conservante de alimentos en aquellos tiempos.    Es una creencia popular que el traidor Judas Iscariote derramó sal durante la Cena. Y aunque tan sólo se trata de eso, de una creencia popular, lo cierto es que algunas importantes obras de arte, como el conocido fresco de Leonardo da Vinci, la recogen.    En cualquier caso, este producto es también uno de los símbolos de la fe cristiana. En el Sermón de la Montaña Cristo dijo a sus discípulos que eran "la sal de la tierra" (Mateo 5:13).